Los delitos tributarios frente a la transformación digital

Los delitos tributarios sancionan las conductas ilícitas cometidas en agravio del fisco, a través del empleo de mecanismos fraudulentos destinados a evadir o defraudar el cumplimiento de las obligaciones tributarias.
La importancia de una adecuada imputación necesaria y sus mecanismos de control en el proceso penal

En el desarrollo del proceso penal surgen problemas de subsunción respecto del tipo penal (concordancia del relato histórico sustentado por el Ministerio Público, elementos típicos del delito y medios probatorios), lo que conlleva a una vulneración al derecho de defensa y al principio de imputación necesaria del imputado.
Asilo Político: entre la protección jurídica y los conflictos políticos

El asilo político es una de las instituciones más consolidadas del sistema internacional de protección de derechos humanos. Se entiende como el derecho de toda persona perseguida por motivos políticos, ideológicos o religiosos a recibir protección de un Estado distinto al suyo. Este mecanismo, reconocido tanto por el derecho internacional como por la constitución, opera como una garantía frente a situaciones de persecución, hostigamiento o amenaza grave contra la vida, la libertad o la integridad de quienes se ven obligados a huir de su país de origen.
Colusión: amenaza encubierta en contra de la Administración Pública

La colusión es el delito que vulnera la confianza depositada en la administración pública, pues supone la existencia de un pacto ilícito entre un funcionario o servidor público y un particular – normalmente una empresa privada – con el propósito de obtener ventajas indebidas en una contratación con el Estado. Esto se vincula con actividades relacionadas con bienes, servicios o la ejecución de obras públicas.
Extorsión: el delito que se consuma con el miedo, aunque no se concrete el pago

La extorsión es uno de los delitos más graves y comunes en el Perú. No solo busca obtener dinero o bienes, sino que afecta directamente la libertad y la tranquilidad de las personas. Su poder está en el miedo: el delincuente intimida o amenaza para conseguir algo, y aunque la víctima no llegue a entregar lo pedido, el daño ya está hecho. Por eso, la ley castiga este delito incluso si no se concreta el pago.